Aunque se tratan de colchones de última generación y los materiales nada tienen que ver a los de antaño, los colchones de muelle ensacado ya los inventó James Marshall en el año 1900. Desde entonces ha sido un modelo sin competencia que se ha ido adaptando a los nuevos materiales y diseños gracias a las características tecnológicas que hicieron eliminar los dos problemas principales de los clásicos colchones de muelles, el ruido y la independencia de lechos.

Este tipo de muelle a diferencia de los muelles clásicos (de hilo continuo y biónico), es un muelle de acero templado en forma de barrilete, recubierto de un tejido fibroso y transpirable.

Los muelles ensacados que son de diferentes densidades, aportan una adaptación progresiva a cada zona del cuerpo independientemente de nuestra morfología, dando una mayor resistencia en la zona lumbar, y una mayor elasticidad en la zona de hombros y tobillos. La carcasa de muelles ensacados está rodeada por un refuerzo perimetral que aporta al colchón una mayor resistencia y durabilidad, evitando el hundimiento lateral y la inestabilidad.

Los muelles ensacados  funcionan de manera individual:

*Permitiendo una mayor independencia de cada muelle.

*Reduciendo los puntos de presión.

*Ofreciendo una respuesta individualizada a los movimientos del cuerpo mientras duerme.

*Adaptándose al peso y constitución de cada persona.

*Eliminando ruidos.

Además aporta tres grandes beneficios a nuestro descanso:

*Mayor adaptabilidad. La estructura de los muelles responde de forma dinámica e independiente a diferentes   pesos y formas.

*Más estabilidad, evitando la transmisión de movimientos de una zona de la cama a la otra.

*Mejor ventilación, el tejido interior facilita la circulación del aire, aportando un plus de transpiración.