En septiembre los colegios vuelven a abrir sus puertas, y después de tres meses de vacaciones, donde los horarios han estado más relajados, llega la rutina y con ella los madrugones de los niños.

Es lógico que por la noche les cueste irse pronto a la cama, pero como dicen los profesionales del sueño, la adaptación al nuevo horario escolar hay que hacerla poco a poco”.

 Una semana antes de empezar las clases hay que ir cambiando progresivamente la hora de irse a dormir. Si cada día adelantamos un cuarto de hora el momento de irse a la cama, el niño irá adaptándose a la nueva rutina casi sin darse cuenta. En definitiva, se tiene que acostumbrar a que al final del día, su cuerpo identificará la hora de descansar.

 Los pediatras alertan sobre el uso de tablets y videojuegos “no deben utilizarse al menos una hora antes de irse a dormir, ya que la luz que emiten estos dispositivos confunde a la mente, y le hace creer que es de día, además de excitar a los niños”

 La importancia del sueño en estas edades es esencial. Hasta los cinco años el sueño es imprescindible para el desarrollo cognitivo. Durante esta etapa los pequeños están la mitad del tiempo dormidos y la otra mitad despiertos, y hasta la adolescencia el sueño ocupa el 40 % del día. Es necesario que los niños duerman, al menos, 10 horas cada noche en sus primeros años de vida. La deficiencia en el descanso repercute en la conducta y en su crecimiento.

 Además, para que el descanso sea perfecto es necesario cuidar del equipo de descanso del niño. El colchón debe de ser firme para favorecer el movimiento y estar fabricado con materiales hipoalergénicos, antibacterias y antiácaros. En nuestras tiendas disponemos de diferentes modelos de colchones juveniles que cumplen todos los requisitos para que tu hijo duerma de una forma reparadora para afrontar las actividades diarias.

 

Los microdespertares son interrupciones del sueño que pueden durar desde unos segundos hasta un minuto. Cuando la duración del microdespertar es corta, no se ve afectada la calidad del sueño, pero si dura un poco más, y no nos deja llegar a todas las etapas del sueño, puede que afecte al descanso y por la mañana se tenga la sensación de no haber dormido bien.

¿No te ha pasado alguna vez que te quitas la sábana porque hace calor y a la mañana siguiente te despiertas completamente tapado? Esto lo haces en un microdespertar. En realidad los microdespertares son muy comunes e incluso beneficiosos para nuestro descanso. Si no nos despertáramos durante unos segundos durante toda la noche, no cambiaríamos de posición y nos levantaríamos más rígidos que un palo.

¿Qué provoca los microdespertares no deseados?

Entre los factores más comunes está el ruido ambiental, la temperatura de la habitación, los movimientos de la pareja, enfermedades como la apnea, el asma, dolores musculares, etc.

Un colchón viejo o en mal estado puede ser el causante de que nos despertemos por la noche afectando así a nuestro descanso. Cuando el colchón no distribuye adecuadamente el peso de nuestro cuerpo se generan puntos por presión que hacen que nos levantemos doloridos. Igual ocurre si no usamos almohada o si tiene un tamaño inadecuado.  Un colchón que regule la temperatura mientras duerme y que tenga independencia de lechos es imprescindible para que nos despertemos completamente descansados y los microdespertares no se conviertan en un problema para nuestro descanso.

Algunas rutinas como cenar ligero, practicar un deporte moderado, no utilizar pantallas electrónicas en la cama, y tomarnos la vida con menos estrés harán que nuestro descanso sea menos interrumpido y en consecuencia de mejor calidad.

 

Los profesionales de la salud nos recomiendan cuidar de nuestro descanso, y es que dormir bien es muy importante por su función recuperadora del cuerpo.

Mantener una rutina del sueño adecuada es importante para que nuestro descanso sea el adecuado, dormir 7 u 8 horas en una habitación con una acústica y oscuridad adecuadas facilitará nuestro descanso, asimismo, también es importante dormir en la cama adecuada que se adapte a nuestras características y necesidades.

A medida que nos vamos cumpliendo años nuestras necesidades a la hora de dormir van variando, ya no necesitamos dormir tantas horas, además que nuestra fisionomía va cambiando y nos cuesta cada vez más encontrar la posición adecuada para dormir, sobre todo si tenemos ciertas patologías. Dolores musculares, problemas respiratorios, gástricos, etc., pueden hacer que necesitemos una cama adaptada a nosotros.

Camas articuladas

La tecnología del descanso ha evolucionado mucho. Las camas articuladas de matrimonio son un ejemplo de ello. La introducción de la electrónica en camas y somieres ha hecho posible una nueva forma de descanso.

Poder cambiar la posición de la postura con un simple mando, hace que sea muy atractiva la idea de adquirir este tipo de camas. Ya no son como los cachivaches de antaño, ahora el diseño es tan importante como su funcionalidad. Somieres y canapés con independencia de lechos y automatizados empiezan a ser la primera opción de compra para muchos de nuestros clientes.

¿Qué es importante saber para elegir una cama articulada?

1. El bastidor. Los hay de madera o metálico. Las calidades son similares, aunque los de madera son más estéticos y más idóneos para las personas que buscan productos naturales.

2. Las láminas. A mayor número de láminas el soporte es mayor. Las láminas suelen ser de chopo o de haya.

3. Los tacos. Son los que sostienen las láminas del somier, pueden ser fijos o basculantes, cuánto más basculante sean (flexibles), mayor será la adaptabilidad del somier a nuestro colchón y consecuentemente tendremos mayor grado de confort.

4. El tipo de accionamiento. Las camas articuladas suelen tener distintos tipos de accionamiento. Pueden plegarse hacia arriba y pueden elevar o disminuir la altura de la cama con respecto al suelo, ideal para ayudar a incorporarse a las personas que tengan problemas de movilidad. También suelen tener un mecanismo que incorpora las piernas por encima del corazón, para favorecer la circulación sanguínea.

 

Hoy es San Valentín, y teniendo en cuenta nuestra temática que es conseguir dormir bien, nos preguntamos si realmente lo mejor es dormir en pareja o en camas separadas.

La gran mayoría suelen dormir acompañados, varios estudios confirman que dormir con la persona amada aumenta la sensación de protección y refuerza el vínculo de unión con la pareja, pero ¿qué ocurre si tu acompañante se mueve más que en la clase de Zumba mientras duerme?

Teniendo en cuenta que una persona se gira una media de 40 veces cada noche, la probabilidad de despertarse se multiplica por dos al dormir acompañado. Y si a esto le añadimos ronquidos, y falta de espacio en la cama, quizás ya no nos parezca tan buena idea lo de compartir la cama.

¿Qué tenemos que tener presente a la hora de comprar una cama para compartir?

Un colchón con independencia de lechos es lo ideal para dormir en pareja. Tener dos zonas independientes de descanso, y unas dimensiones adecuadas a nuestra morfología y a la de nuestra pareja, harán que nuestro descanso sea perfecto. ¿Conoces ya la talla Queen size? A partir de 160x200 es la medida que mejor se ajusta para poder moverse libremente sin entorpecer el descanso del otro.

Otro factor a tener en cuenta es el material del colchón. Los materiales que absorben mejor el movimiento son los viscoelásticos y el látex, y por supuesto, el novedoso sistema de muelle viscoelástico Nucol que ha resuelto con éxito este problema dando la deseada independencia de lechos, ¿conoces ya nuestros modelos Monet y Rembrandt de la línea Nucol?

Por otro lado, si quieres evitar las típicas peleas por quién le ha quitado la sábana o la manta a quién, comprar un tamaño grande, para tener unos treinta o cincuenta centímetros de sobra a cada lado de la cama va a evitar esta situación que seguro conoces muy bien :)

Con el paso del tiempo nuestros problemas físicos, nuestras manías y nuestros ronquidos se agudizan por lo que hay personas que se decantan por dormir en camas separadas. Esto no quiere decir que la relación se deteriore, simplemente se necesita un espacio de descanso propio con un colchón y una almohada que se adecuen a nuestras necesidades individuales. ¿Y tú qué prefieres, dormir juntos o separados?

 

Contra el virus de la gripe se recomienda guardar reposo en la cama, ya que el sueño refuerza el sistema inmunológico y ayuda a restablecernos más rápido de la enfermedad. La gripe está teniendo en estos días nivel epidémico, así que si  también la has pillado, estos consejos te pueden ayudar a dormir mejor.

El sistema inmunológico hace que nuestras defensas se activen mientras dormimos ante cualquier ataque vírico o bacteriano, por eso muchos médicos incluyen en sus recetas reposo en la cama como terapia extra a su tratamiento.

Un estudio realizado en la universidad de Pittsburgh demuestra que las personas que duermen menos de siete horas, tienen tres veces más probabilidad de resfriarse o enfermar de gripe que las que duermen al menos ocho horas. Así que mantener todo el año una higiene del sueño saludable, nos puede ayudar a no padecer de gripe ni resfriados.

Pero, ¿cómo podemos conciliar el sueño cuando ya estamos enfermos?

1. Algo muy molesto a la hora de dormir es la congestión nasal debido a la mucosidad. Disponer de varias almohadas que nos ayuden a tener la cabeza elevada mientras dormimos permite que las fosas nasales se abran y podamos respirar mejor.

2. Mantenernos hidratados para favorecer la fluidez de la mucosidad. Beber al menos 2 litros de agua diarios ayudará a nuestro organismo a recuperarse más rápido.

3. Mantener humidificado el ambiente del dormitorio nos permite respirar mejor y así tener un sueño más reparador.

4. Si la tos es otro factor que no te deja descansar, tomar un té caliente de jengibre, limón y miel te ayudará a eliminar ese molesto síntoma del resfriado y conseguirás dormir toda la noche sin interrupciones.

5. Dormir bien arropado con un nórdico que nos ayude a sudar, y eliminar así los virus, va a acelerar el tiempo de recuperación. No olvides cambiar la ropa de cama cada dos días.

 

Los colchones de muelles y los colchones viscoelásticos son los más solicitados por nuestros clientes, y la pregunta que nos suelen hacer es ¿cuál de las dos modalidades es mejor?, la respuesta es sencilla, no hay un modelo mejor que otro, el mejor colchón es el que se adapta a nuestras características físicas  y a nuestros gustos personales,  y lo que para unos es confortable para otros no lo es tanto y viceversa.

Lo que determina que sintamos unas sensaciones u otras es el núcleo del colchón. La firmeza y el grado de confort vienen determinados por el tipo de material que el colchón tenga en su interior. Mientras que los colchones de muelles se caracterizan por la firmeza y transpiración, los colchones viscoelásticos se caracterizan por su adaptabilidad.

Colchones de muelles

Los colchones de muelles tradicionales han dado paso a un nuevo tipo de colchones de muelles ensacados, que se caracterizan por tener en su interior una carcasa de muelles individuales envueltos en una tela. Este nuevo sistema favorece la independencia de lechos, es decir, ya no nos van a molestar los movimientos nocturnos de nuestra pareja, además de la ausencia de ruidos.

La calidad de un colchón de estas características viene determinada por el tipo de material del muelle, de la cantidad de muelles (que nunca debería ser inferior a 220/203m2), de la calidad de la tela del ensacado y de la calidad del acolchado de las capas superiores (que suelen ser de viscoelástica o látex).

Este tipo de colchones llevan un refuerzo perimetral que evita que haya desplazamientos de los muelles, aumentando así su durabilidad.

Nuestra recomendación es el modelo VIVALDI, un colchón con núcleo de nano muelles ensacados que aporta una adaptación progresiva a cada zona de nuestro cuerpo. Dispone de una carcasa de Nanomuelles, 3.300 muelles (en  medida 150X190), y diferencia 9 zonas de descanso gracias a los diferentes diámetros del hilo del muelle.

Colchones viscoelásticos

La viscoelástica es un material que se adapta al contorno del cuerpo, proporcionando al durmiente un descanso libre de presiones y una sensación de ingravidez muy característica de este material. Es una espuma de célula abierta sensible a la temperatura  y a la presión corporal. Cuando nos acostamos sobre un colchón viscoelástico sentimos que el colchón se adapta perfectamente a nuestro cuerpo, y cuando nos levantamos recupera su forma original.

Muchos de los colchones viscoelásticos son combinados, es decir, el viscoelástico está en el acolchado, mientras que el núcleo es de otro material, como muelles, látex, HR, etc.

El colchón CALMA 2.0 es un colchón que se adapta a nuestro cuerpo y que alivia los puntos de presión mejorando la circulación sanguínea gracias al viscoelástico perfilado. Es un modelo que diferencia hasta 7 zonas de descanso ofreciendo así una adaptabilidad más personalizada.

 

 

 

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