¿Tu hijo invade tu cama todas las noches? No te preocupes, es algo bastante común y con el tiempo querrá tener su propia intimidad. Si no quieres esperar a que tu hijo cumpla 10 años, edad en la que empiezan  a preferir su “independencia nocturna”, sigue unas pautas que le  reforzarán no solo en esta cuestión.

No abuses de la sobreprotección. Aunque nos desvivimos por ellos y queremos protegerlos ante cualquier problema que les surja, hay cuestiones cotidianas como es el momento de irse a dormir a su habitación que tendrán que ir aceptando poco a poco. La oscuridad o la ausencia de adultos hacen que el niño se sienta desprotegido y busque tu compañía, pero es cuestión de los padres introducir pautas que le ayuden a ser más autónomo.

Al igual que los adultos necesitamos ir desconectando unas dos horas antes de dormir para pasar una noche de sueño reparador, los niños  necesitan también una preparación previa al momento de irse a la cama. Evitar que hagan actividades estimulantes, dejar a un lado los videojuegos, y no beber mucho líquido, son algunas pautas para que no haya interrupciones en el sueño.

Las rutinas previas a irse a la cama como son lavarse los dientes, ponerse el pijama, o contarle un cuento, ayudan a que el niño entienda cuando ha llegado la hora de irse a su habitación para descansar.

Para atenuar los miedos nocturnos puedes recurrir a objetos como un oso de peluche, una foto de mamá, una “mantita mágica”, o dejar la luz encendida, así el niño podrá ir lidiando sus miedos por quedarse solo.

Si dejas que tu hijo adquiera algunas responsabilidades, como comer, vestirse y ordenar su habitación, harás que vaya adquiriendo más autonomía.

Con el niño hay que crear un vínculo positivo y desde pequeño hay que educarlo en la confianza.

Un entorno apropiado y a su gusto puede hacer que prefiera su habitación a la tuya. Un equipo de descanso adecuado a sus necesidades hará que se sienta cómodo para dormir toda la noche plácidamente y sin interrupciones.

En Sueños descans te lo ponemos fácil con la gama de colchones juveniles. El colchón Rubi Nucol, incorpora el innovador Sistema Nucol que lo hace un colchón diferente y perfecto para el descanso de los más jóvenes de la casa.

 

Aunque no lo parezca, ya es primavera. Este invierno se está despidiendo con un temporal detrás de otro, por lo que se nos hace raro pensar que la primavera ha llegado, ¿verdad?

Para muchos, esta estación del año es su favorita por muchos motivos, se disfruta de más horas de luz, el paisaje renace, la llegada del buen tiempo nos anima a salir de casa, y tenemos más vida social.

Aunque el cambio de estación promete más diversión, es cierto que cada año tenemos que pasar por el cambio horario, y tenemos que sufrir un poco las consecuencias que esto trae a nuestro estado de ánimo y a nuestro descanso.

En la noche del sábado día 24, los relojes se adelantarán una hora, de las 2.00h. pasará a las 3.00h, lo que hará que durmamos una hora menos.  A muchos, esta hora perdida de sueño les puede pasar factura en las dos próximas semanas afectando a su estado de ánimo, irritabilidad, somnolencia, y es que romper el ciclo circadiano no es tema baladí.

¿Cómo nos podemos preparar para el cambio horario y no sentirnos agotados?

1. Irnos a dormir cada noche un poco antes. Si adelantamos progresivamente el momento de irnos a dormir, no sentiremos tanto el efecto del cambio horario.

2. Practicar ejercicio físico aunque sea media hora al día. Un paseo a buen ritmo puede ser suficiente para descansar bien por la noche.

3. Una cena ligera con alimentos ricos en triptófano. En la noche la digestión se hace más lenta, por lo que una cena ligera, y esto no quiere decir escasa, es lo ideal. Tomar cremas, pescado, fruta, yogur, infusiones dos horas antes de irse a dormir hará que descansemos bien.

4. Evitar conectarse a dispositivos móviles unas dos horas antes de irse a la cama. Leer un libro, o escuchar música relajante, pueden ser los mejores sustitutos del móvil y de los videojuegos.

5. Tomar una ducha templada de 5 minutos una hora antes de irnos a dormir, relaja los músculos y favorece la circulación sanguínea. El efecto es el contrario si el agua es demasiado caliente.

El cambio horario puede afectar especialmente al descanso de los más pequeños y  al de las personas de edad avanzada, por lo que tendremos que vigilar su descanso de una forma especial.

 

La renovación del colchón es algo que se suele posponer porque se considera que no es algo prioritario, ¿realmente  lo crees?

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, por lo que el colchón en el que descansas cada noche tiene que ser lo más cómodo posible para ti. Seguro que has oído decir que “para gustos los colores”, pues con el colchón pasa algo parecido, a cada persona le gusta un tipo de firmeza diferente, más duros o más blandos. Los materiales también influyen en la elección, muelles, látex o viscoelásticos. Así mientras los colchones viscoelásticos tienen una acogida de gran confort y son de firmeza media, los colchones de muelles suelen tener una firmeza más alta, y son ideales para personas que sufran de dolores musculares.

Cuando el colchón no se adapta a ti, no es a tu gusto o preferencia, hace que no te sientas cómodo, siendo normal que te despiertes porque sientas presión en ciertas zonas del cuerpo, o porque lo notas demasiado blando y no mantenga la horizontalidad tan recomendada para dormir.

Los colchones tampoco deben de transmitir calor ni frio. Se suele decir que el viscoelástico tradicional da más calor que el muelle, cosa que hoy en día no es cierta, ya que hay diferentes tejidos como es el Outlast, que absorbe el calor corporal y lo libera cuando hace frio, o el sistema Innogel , que aporta frescor y suavidad liberando partículas de gel, que rompen con este viejo mito del viscoelástico.

¿No crees que pasar una noche sin interrupciones no tiene precio?

Dormir las 7 u 8 horas recomendadas es primordial para la salud. Las clínicas del sueño nos recuerdan cada día que cuidar de descanso ayuda a la regeneración del cuerpo, mejora la memoria, reduce el estrés, mantiene el corazón sano, mantiene la forma física, controla el peso corporal, aumenta la creatividad, mejora el humor y la concentración, además disminuye el riesgo de contraer enfermedades como la diabetes o el alzheimer.                                  

 

 

Si tienes ronquidos muy intensos que de pronto se interrumpen, y a la mañana siguientes tienes un sueño que no te deja realizar las actividades diarias con normalidad, puede ser que sufras de apnea del sueño.

La apnea del sueño es una interrupción de la respiración de unos 10 segundos mientras dormimos, y sucede al menos 5 veces por hora de sueño. Se conoce que el deterioro muscular de la zona del cuello y la faringe son los causantes de este síndrome que impide el paso normal de aire a los pulmones.

A causa de esta disfunción se pueden producir unos 400 micro despertares por la noche, lo que causa un estado de cansancio diurno que puede dificultar el día a día.

Hay varios factores que pueden favorecer que se produzca la apnea del sueño, el sobrepeso, tomar sustancias relajantes como alcohol o ansiolíticos, y la herencia genética.

Test de la apnea del sueño

1. ¿Te sientes cansado por las mañanas aunque hayas dormido toda la noche?

2. ¿Sueles roncar de manera habitual con ruidos fuertes?

3. ¿Alguien ha notado que mientras duermes tus ronquidos y respiración se entrecortan?

4. ¿Tienes falta de concentración, te falla la memoria y tienes mal humor durante el día?

Si tus respuestas son afirmativas puede que sufras apnea del sueño o de algún otro trastorno y deberías consultarlo con tu médico.

La apnea del sueño es una enfermedad crónica que se puede mitigar si tenemos en cuenta algunas recomendaciones cuando dormimos. Se recomienda dormir de lado, ya que boca arriba la garganta quedaría más obstruida, y elegir el equipo de descanso adecuado.

Una almohada que alivie la presión en la zona cervical, y favorezca la postura alineada y natural del cuerpo, favorecerá al flujo continuo y fluido de aire, lo que nos ayudará a tener un sueño más reparador.

 

 

La dieta mediterránea, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no es tan solo un modelo nutricional sino un estilo de vida. Es lo que comemos y cómo lo comemos.

Ya son conocidas las excelencias de la dieta mediterránea, y es que ha sido reconocida científicamente como una de las más saludables de todas las existentes a nivel mundial, por lo que algunos aspectos de esta dieta están siendo introducidos en otros países. La ingesta diaria de fruta y verdura se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y otras muchas enfermedades.

A grandes rasgos la dieta mediterránea consiste en comer menos carne, menos huevos y lácteos, y comer más pescados, legumbres, frutos secos, cereales, frutas, verduras y aceite de oliva.

Las modalidades preferentes de preparación de los alimentos son;

1. En crudo, lo que permite mantener las propiedades de mayor interés de las frutas y verduras.

2. La cocción lenta en agua o caldos (hervido/al vapor), que consiguen aumentar la digestibilidad.

3. En fritura, a la plancha o salteado en aceite de oliva.

4. Asados para carnes y pescados

Pero, ¿cómo afecta la dieta mediterránea en el descanso?

Hoy en día sabemos que algunos neurotransmisores, mensajeros químicos entre las neuronas y las hormonas relacionadas con los ciclos del sueño, dependen de ciertos nutrientes provenientes de los alimentos.

El estilo de vida actual nos aleja de la tradicional dieta mediterránea, lo que está provocando que cada vez haya más trastornos del sueño asociados a la alimentación. Las comidas copiosas ricas en grasas (embutidos, quesos curados, salsas, frituras) pueden producir acidez de estómago, perjudicando la calidad del sueño. Igualmente se deben evitar comidas ricas en especias y acostarse inmediatamente después de comer.

Lo ideal son las cenas ligeras con alimentos que favorezcan la digestión y nos ayuden a relajarnos. Los alimentos ricos en triptófano como el plátano, la avena y la leche caliente ayudan a disminuir el nerviosismo y el estrés. También son recomendables la alcachofa, el calabacín, el espárrago, la papaya y los alimentos integrales.

 

Según la OMS, más del 60% de la población mundial realiza poca actividad física.

Hacer algún tipo de ejercicio físico es una necesidad, ya que nos va a librar de padecer muchas enfermedades. Conviene hacer ejercicio de forma regular y moderadamente de acuerdo a nuestras circunstancias y condiciones personales. La actividad física protege nuestra salud mental, nos relaja y nos da una gran sensación de bienestar general favoreciendo así que durmamos mejor por la noche.

Mucha gente piensa que hacer ejercicio físico es hacer una competición deportiva y esto le va a suponer mucho esfuerzo. La realidad es que basta con caminar 20 ó 30 minutos al día a un buen ritmo, nadar a braza durante 30 minutos dos veces a la semana , hacer jogging sin sobrepasar los 15 minutos diarios o simplemente bailar o hacer las labores domésticas lo que nos va a proporcionar una serie de beneficios como son;

1. Ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad. Ayuda a mantener el peso ideal.

2. Fortalece y da flexibilidad a los músculos y a las articulaciones.

3. Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

4. Incrementa la masa y el tono muscular. Ofrece resistencia a la fatiga.

5. Favorece la salud ósea reforzando el papel del calcio.

6. Mejora el tránsito intestinal.

7. Mejora el sistema inmunológico aumentando las defensas.

8. Regula las tasas de azúcar y colesterol en sangre. Regulariza la tensión arterial.

9. Sube la vitalidad. Proporciona más energía y capacidad de trabajo.

10. Combate el estrés, la ansiedad y la depresión.

11. Potencia la autoestima y la autoimagen.

12. Ayuda a conciliar el sueño.

13. Estimula la liberación de endorfinas, las hormonas de la felicidad.

¿Cuáles son las actividades deportivas que favorecen el sueño?

La mejor manera de dormir bien es mantenerse activo durante el día y llegar así cansado a la noche. Lo ideal es hacer ejercicio unas 5 ó 6 horas antes de acostarse. Hay dos tipos de ejercicio, el aeróbico y el no aeróbico. El aeróbico, o también llamado ejercicio de cardio, es una actividad intensa y continua que dura más de 10 minutos que nos hace respirar fuerte, nos hace sudar y aumenta el ritmo cardiaco. El maratón, el ciclismo y la natación corresponden a este tipo.

Los ejercicios no aeróbicos son de corta duración y muy intensos, como las pesas o el sprint.

Las mejores actividades que favorecen el sueño son las aeróbicas, ya que trabajan la masa muscular sin hacer esfuerzos violentos. Así que la marcha, correr, saltar a la comba, bailar, hacer bici, nadar, yoga o taichí te pueden favorecer a tener un sueño reparador.

Dormir sobre un colchón que se adapte a tu peso, altura y posición favorita, es imprescindible para sentirte activo y lleno de energía.

El colchón de la Línea Sensaciones, Armonía Plus, nos ofrece un alto grado de firmeza y confort, ideal para personas deportistas que buscan un soporte ideal para relajar los músculos y las articulaciones después del entrenamiento físico.

 

 

 

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