A la hora de comprar un colchón tenemos en cuenta si es viscoelástico, de muelles, látex, pero casi nadie presta atención de qué material es el tejido del colchón. Los tejidos son en muchas ocasiones los que marcan las calidades de los colchones, en definitiva es la superficie que va a estar en contacto con nuestra piel.

Actualmente en el mercado encontramos diferentes tipos de tejidos para nuestros colchones, poliéster, lana, algodón, lino, satén, cutí, franela, aunque es el tejido strech uno de los más demandados por aportar un confort único y tacto súper suave.

¿Qué es el tejido strech?

El tejido strech consiste en una tela de punto entrelazado con fibras muy elásticas, de hecho esta es su principal característica. Flexibilidad, comodidad y elasticidad es lo que sientes al acostarte sobre un colchón que lleva este tejido. Está elaborado con los mejores hilos y fabricado en máquinas circulares específicas para la fabricación de colchones.

A diferencia de otros tejidos, el tejido strech tiene la cualidad de que se adapta perfectamente a la morfología del durmiente en lugar de quedar tensado, por este motivo resulta mucho más cómodo y agradable.

Comprar un colchón con tejido strech es una opción segura,  ya que este material es de alta transpiración generando un continuo paso de aire imperceptible, garantizando que nuestro colchón se encuentre siempre bien aireado y libre ácaros, humedades y malos olores.

El tejido strech contiene tratamientos higiénicos que actúan como barrera para los ácaros, bacterias y manchas difíciles, además son muy fáciles de limpiar, ya que son de secado rápido.

Muchos de nuestros colchones están fabricados con este tejido, destacando los de la línea Nucol, ya que al tratarse de colchones de última tecnología no pueden prescindir del tejido strech.

 

Leer un libro antes de irse a dormir es una de las actividades más recomendadas para tener un sueño profundo y reparador. 

Por trabajo o por diversión nos pasamos gran parte del día mirando pantallas brillantes, que desprenden luz y entorpecen en la noche nuestro ritmo natural del sueño. Consultar las redes sociales, ver nuestra serie favorita o pasar el rato con un videojuego está a la orden del día, pero si lo hacemos antes de irnos a dormir, nuestro descanso no será todo lo reparador que debiera ya que incita a tu cerebro a estar conectado a la actividad que estás realizando.

Volver a la hoja de papel y leer un libro en un formato que no desprenda luz artificial antes de irse a dormir trae sin duda numerosos beneficios.

Nos desconecta de la realidad. El argumento de un buen libro nos lleva a sumergirnos en la historia que nos va narrando. Todas las tensiones del día quedan en segundo plano y hace que nuestras emociones se vinculen a las de los personajes. La lectura nos sume en un estado de relax tan absoluto, que nuestros músculos quedan destensados, y nuestro cerebro libre de tensiones y estrés.

Reduce los niveles de cortisol. Nuestro organismo libera cortisol como respuesta al estrés. Los niveles de cortisol elevados pueden ser perjudiciales para la salud, ya que debilita nuestro sistema inmunológico.  Leer un libro antes de ir a dormir puede ser terapéutico para personas que sufren patologías relacionadas con la ansiedad y depresión.

Leer un libro no es solo bueno para conciliar mejor el sueño. Leer con regularidad nos aporta grandes beneficios a nivel cognitivo, mejoramos nuestra capacidad de abstracción, nuestra imaginación y nuestra memoria. Si en la vejez tuviéramos un problema cerebral de tipo degenerativo, como el  Alzheimer, el retroceso va a ser mucho más lento, ya que la lectura ejercita nuestro cerebro, ampliando la reserva cognitiva.

Tener un libro en la mesita de noche puede ser la mejor forma de irse a dormir cada noche.

 

Si comprar un colchón individual puede ser complicado, ya que hay que tener en cuenta material, tratamientos, firmeza, transpiración, durabilidad, confort, para una pareja puede ser una odisea, ya no es solo una persona la que decide lo que le va bien por gusto, morfología, patologías, sino que son dos las que van a ocupar ese espacio a la hora de irse a dormir.

Seguro que conoces a parejas de lo más dispar. Aunque sean almas gemelas su morfología no dice lo mismo, altos con bajos, con más o menos kilos, eso a la hora de compartir colchón puede ser un problema si los materiales no son de calidad.

Con los colchones de la línea Nucol, estos problemas están resueltos ya que se une lo mejor del muelle, la firmeza y la transpiración, con lo mejor del viscoelástico, el confort.

El muelle viscoelástico Nucol se adapta a cada una de las zonas del cuerpo, eliminando la presión por punto, evitando que nos despertemos por los continuos cambios posturales que provocan los colchones de baja calidad.

El refuerzo perimetral del que consta estos colchones es tan consistente que la estructura de muelles nunca se ve alterada, y hace que la durabilidad sea superior al resto de colchones.

Si tu pareja y tú os decidís por un colchón de la línea Nucol vais a disponer de hasta 9 zonas de descanso, dando mayor resistencia en la zona lumbar y una mayor elasticidad en la zona de hombros y tobillos, y por supuesto, los movimientos de la pareja no afectará al descanso del otro gracias a la estructura de los muelles viscoelásticos Nucol.

La temperatura del colchón tampoco es un problema ya que tiene dos caras, la de invierno, con tapicería Streich, y la de verano con la tecnología Outlast, que hacen que la termorregulación del colchón sea perfecta para vuestro descanso.

Algo realmente novedoso que admite este tipo de colchón es un sistema de masaje adicional, que hará que tu colchón sea además de una zona de descanso, una zona de relax.

Este Sistema de descanso es realmente interesante si estáis buscando en pareja vuestro colchón ideal.

 

 

Es tiempo de vacaciones y los desplazamientos por tierra, mar o aire están a la orden del día.

Te damos algunos consejos para que el viaje se desarrolle sin problemas;

Si el viaje es largo, estar mucho tiempo en un medio de transporte puede ser soporífero así que intenta entretenerte. Tú sabes cuál es tu música favorita, libros, revistas o cualquier dispositivo electrónico puede hacerte el trayecto más ameno.

Elige un buen asiento, quizás en coche lo tengas difícil, pero si viajas en avión, tren, o autobús intenta reservar un asiento amplio donde puedas acomodarte y dormir durante el camino si lo necesitas.

Utiliza ropa holgada que te facilite los movimientos y te sientas cómodo. Los tejidos ligeros y transpirables son los más idóneos.  Ten en cuenta que a veces el aire acondicionado está muy bajo,  no olvides llevar alguna prenda para no pasar frio innecesario. Unas deportivas cómodas pueden ser el calzado correcto.

Lleva un kit de supervivencia, añade botellas de agua para estar hidratado, algo de comida, medicamentos para alguna emergencia, y por qué no tu propia almohada, te ayudará a sobrellevar el viaje y tu estancia en el lugar de destino.

Si vas en coche, ten la prudencia de descansar adecuadamente la noche anterior al viaje (8 horas), y durante el trayecto descansa cada dos horas para hidratarte hacer estiramientos y dormir una siesta si la necesitas.

Buena compañía y una conversación entretenida hará que el viaje se haga más corto.

Te deseamos el mejor descanso y que pases las vacaciones que te mereces.

 

En estas fechas estivales cuando el calor está a la orden del día, nos damos cuenta de la importancia que tiene dormir en un colchón de calidad que nos facilite descansar prolongadamente y sin interrupciones, evitando que el exceso de calor nos despierte.

Una de las características tecnológicas más novedosa que nos ayuda a que el exceso de temperatura no nos moleste mientras dormimos, es el viscoelástico con innogel. Consiste en la inserción de cientos de miles de partículas de gel en el bloque viscoelástico de alta calidad, facilitando la reducción de temperatura del colchón.

Uno de los principales problemas de los colchones viscoelásticos tradicionales, era la sensación de calor. Con la unión del material viscoelástico con las partículas de gel se consigue evitar la concentración de puntos de calor en las zonas de mayor presión, manteniendo una temperatura uniforme, y proporcionando una inmejorable sensación de confort.

Además al ser un producto de célula abierta, la transpiración es perfecta en los colchones con innogel, ya que evacúa perfectamente la humedad evitando sudoraciones y malos olores.

El gel es un material muy suave que aporta una agradable sensación de frescor, factor muy importante en zonas especialmente calurosas, ya que según los estudios realizados por institutos especializados, afirman que el calor es unos de las causas principales del insomnio.

 

El ritmo de vida acelerado en la sociedad actual hace que se resienta el tiempo que dedicamos a nuestro descanso. Según las encuestas el 70% de la población dice que ha dormido poco y mal y es que hemos perdido dos horas de sueño desde principios del siglo XX.

Dormir la siesta después de comer es una de las costumbres mediterráneas más saludables que hemos heredado de nuestros antepasados los romanos. Ellos la denominaban “la hora sexta”, y es que tras cinco horas de trabajo, dedicaban la sexta hora a descansar.

Aunque lo ideal es que durmamos las siete u ocho horas recomendadas por la noche, hay personas que necesitan dormir la siesta y tomar la energía necesaria para afrontar el resto de la jornada. Y es que la siesta tiene muchos beneficios;

1. Ayuda a recuperar energías y a estar de mejor ánimo. De hecho hay empresas como Google, Nike, Aol, o The New York Times, que ceden a sus empleados espacios dedicados a echarse la siesta porque saben de los beneficios que suponen.

2. Aumenta la memoria a corto plazo, así estamos más receptivos a aprender cosas nuevas después de la siesta.

3. Aumenta los niveles de alerta, ayuda a tomar decisiones difíciles, mejora la creatividad y la percepción sensorial.

4. Disminuye la presión arterial y desacelera los latidos del corazón, bajando los niveles de estrés y ansiedad.

 

Tipos de siesta según el tiempo empleado.

 

1. Si duermes entre 10 y 20 minutos recobrarás la energía necesaria y cuando te despiertes no te sentirás somnoliento.

2. Si la siesta dura 30 minutos, cuando te despiertes tendrás una sensación de embotamiento. Esta sensación desaparecerá a la media hora y luego te sentirás con más energía para seguir con tus actividades.

3. Si la siesta es de 60 minutos, habrás hecho un sueño profundo, por lo que mejorarás la memoria y procesarás más cantidad de información, pero la sensación de aturdimiento te durará más tiempo y tardarás más tiempo a volver a tus actividades.

4. Si tomas una siesta de 90 minutos, harás un ciclo completo de sueño. Llegarás a la fase REM y podrás soñar. Esto te beneficiará a la creatividad, a la memoria y a las respuestas emocionales.

Para que el sueño nocturno no se sienta afectado lo ideal es hacer una siesta no superior a 20 minutos o incluso es mejor no hacerla si tienes problemas de insomnio.

Dormir la siesta en un lugar oscuro, silencioso, y en un colchón que se adapte a tu condición física es lo recomendado por los especialistas del sueño.

 

 

 

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