Sufrir de lumbago es una dolencia de lo más común. ¿No has sentido alguna vez un dolor más o menos fuerte en la parte baja de la espalda?, pues eso es lumbago. Se diferencia de la ciática o del dolor de espalda en que está localizado en la parte baja de la columna vertebral, donde se encuentran las vértebras lumbares.

La columna es la que sostiene todo nuestro organismo, soporta todo el peso del cuerpo, y está sometida a continuas tensiones y fuerzas, que en ocasiones provocan alteraciones funcionales que producen dolor y malestar. Cuando hacemos algún ejercicio inadecuado, o mantenemos un esfuerzo continuado, pueden provocar lumbago o dolor de espalda.

El dolor de lumbago más leve y frecuente está ocasionado por la contracción de los músculos lumbares producida por inflamación, sobrecarga o traumatismo. Las causas más graves tienen su origen en alteraciones degenerativas de los discos intervertebrales con la aparición de la hernia de disco, con dolor incapacitante. La patología vertebral en personas de edad con luxación, aplastamiento y osteoporosis es también causa frecuente de lumbago.

El dolor intenso es el síntoma predominante, localizado en la región lumbar, su intensidad puede provocar impotencia funcional, encorvamiento y dificultad intensa para caminar.

Para evitar esta dolencia debemos detectar los malos hábitos que nos provocan sufrir de lumbago.

Un mal hábito sería no hacer ejercicio con regularidad que nos ayude a fortificar los músculos de la zona lumbar.

Si pasas mucho tiempo delante del ordenador, recuerda que tienes que tener una postura adecuada y hacer paradas para caminar un poco.

Cuida tu espalda si tu trabajo requiere sobreesfuerzos, aplica todas las recomendaciones que habrá sobre tu puesto de trabajo en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, tienes todo el derecho y tu salud te lo agradecerá.

¿Duermes en un colchón de calidad y adaptado a tus necesidades? Un colchón que sujeta la zona lumbar, hace que tu espalda descanse en la posición adecuada el tiempo que estás acostado. Hoy en día hay colchones especializados, más firmes, que en este caso pueden ayudarte a mitigar el dolor lumbar. La línea Nucol, la línea sensaciones y los colchones de muelles ensacados pueden ser tus aliados si no quieres sufrir de lumbago.

No toda la falta de sueño es insomnio. Para que se denomine así, debe de haber una repercusión en la vida de las personas que lo sufren.

Existen varios tipos de insomnio, está el agudo, cuando no se duerme por causas puntuales, por ejemplo, nerviosismo por una razón en concreto, corta en el tiempo. Este tipo de insomnio no se suele tratar, ya que se irá cuando desaparezca la fuente de estrés. Lo suelen padecer los estudiantes en época de exámenes, o profesionales expuestos a situaciones de estrés puntuales. Aunque no necesita de tratamiento, sí que se pueden aprender algunas pautas para mejorar la situación de insomnio.

Otro tipo es el sub agudo. Son personas que se encuentran en una situación de estrés más prolongado, puede durar meses, debido a diferentes causas, un divorcio, una mudanza, una enfermedad de un familiar. Las personas que padecen este tipo de insomnio pueden dormir mal tres o cuatro días a la semana, y sí que tendrán que recibir asistencia para superar este problema.

El tipo de insomnio crónico, el más grave, suele ser un síntoma de alguna otra dolencia de tipo psiquiátrico, ansiedad, depresión, etc . Normalmente, para solucionar este tipo de insomnio más complicado, se tiene que tratar primero el problema de base. Suelen ser personas que se pueden pasar hasta cinco días a la semana sin dormir, y cuándo lo hacen, no consiguen dormir bien.

El insomnio aprendido, lo tienen personas que han sufrido un problema puntual, que les ha provocado una situación determinada, aunque una vez desaparecido el problema base, siguen durmiendo mal porque se les ha desregularizado el sistema normal de dormir. Para superar esta situación tienen que volver a enseñarle al "cerebro" cómo dormir, preferiblemente sin necesitar ningún tipo de medicación.

Aunque hay muchas personas que sufren situaciones de estrés, no todas tienen los mismos efectos. Hay personas más predispuestas a sufrir de insomnio que otras, además no siempre se debe el insomnio a cuestiones emocionales, los cambios hormonales en las mujeres con menopausia, puede ser otras de las razones.

Para enseñar al cerebro a dormir correctamente, hay que estar en la cama el tiempo justo que se tiene para dormir, no sobrepasarlo aunque no se haya conseguido dormir por la noche. Utilizar la cama solo para dormir y no para otras actividades, nos ayuda a asociar el momento de irse a la cama a que hay que descansar. “Entrar en modo noche” es decir, prepararnos con antelación a través de unas pautas adecuadas de relajación antes de irnos a la cama, nos puede servir para que conciliemos el sueño más rápidamente. Algunos trucos que nos pueden ayudar es tomar leche templada, ya que contiene serotonina, tomar un baño caliente y esperar a que nuestro organismo se vuelva a enfriar poco a poco, es un remedio que suele tener buenos resultados y cenar moderadamente. 

 

Ya está más que dicho que pasar una mala noche  trae consigo consecuencias no deseables para la salud, cansancio, irritabilidad, estrés, confusión, pérdida de memoria, cambios en el metabolismo.

Una de las cosas que hay que tener en cuenta a la hora de irse a la cama es la temperatura de la habitación. Ya habrás notado que cuándo hace mucho calor es imposible dormir. Si la temperatura es superior a 26ºC, nuestro cuerpo activa un mecanismo de refrigeración que interfiere en nuestro sueño. Lo mismo ocurre cuando hace frío, cuando la habitación está por debajo de los 12ºC el cuerpo necesita aumentar la actividad para conseguir la temperatura idónea, cosa que hace que nos despertemos en  mitad de la noche  y no nos permita descansar correctamente. Entonces nos preguntamos, ¿cuál es la mejor temperatura para dormir sin interrupciones? Para responder a esta pregunta, es necesario saber cómo varía la temperatura de nuestro cuerpo durante el día. Cuando llega el mediodía, nuestro cuerpo alcanza la temperatura máxima y a medida que va avanzando la tarde, la temperatura va disminuyendo hasta desencadenar el sueño, así que esto significa que si descendemos nuestra temperatura vamos a conciliar mejor el sueño.

La temperatura varía entre personas y sexos, así que si se duerme en pareja es un tema a tener en cuenta. Lo recomendable es que la habitación esté entre los 15ºC y los 22ºC, si varía de ese rango, es posible que alguien tenga problemas para dormir correctamente.

La manera más normal de regular la temperatura es adecuar la ventilación del dormitorio y utilizar la ropa de cama adecuada. Utiliza diferentes grosores según la época del año y utiliza cobertores individuales, si es necesario.  Si eres de los que tiene los pies fríos, usa calcetines, o una manta eléctrica, si es al contrario y pasas calor, utiliza paquetes de gel frío para regular tu temperatura. Cada uno tenemos nuestro truco, ¿cuál es el tuyo?.

Hablar de belleza no siempre es hablar de cosmética. Se ha dicho hasta la saciedad que el mejor secreto de belleza es dormir bien. A lo largo de nuestra vida pasamos un 36% del tiempo durmiendo, así que si vivimos 90 años, pasaremos 32 en el sueño de Morfeo. Aunque parece que nuestro cuerpo no hace nada mientras dormimos, hay partes del cerebro que están mucho más activas que durante el día.

De la misma forma la piel tampoco descansa mientras dormimos, de hecho entre las 23 horas y las 4 de la madrugada es cuando alcanza su nivel de actividad máximo, ya que debe regenerarse para que al día siguiente luzcamos como una rosa, para comprobar esto, solo hace falta mirarte al espejo después de pasar una noche toledana :) Además los expertos lo avalan con sus estudios, dormir de una forma reparadora es la mejor estrategia para tener el mejor de los aspectos.

Dormir bien también hace que nuestro metabolismo se equilibre. Hay muchos estudios que confirman que perder horas de sueño trae consigo ganar peso. Cuando el cuerpo no recibe suficiente descanso, pasa al estado de estrés, lo que contribuye al metabolismo lento. La falta de sueño puede afectar directamente a las hormonas que regulan el azúcar en sangre, al almacenamiento de grasa y al apetito.

Ya habrás notado que no dormir bien, trae consigo, pérdida de memoria y atención, lo que puede ser un peligro a la hora de desplazarse con algún vehículo, o a la hora de trabajar.

Así que para mantenerse bello, despierto y saludable lo mejor es llevar un estilo de vida que te ayude a conseguirlo, alimentarse de una forma adecuada, realizar ejercicio con moderación, hidratarse muy bien, beber mínimo 2 litros de agua al día, relacionarse con gente afín, practicar alguna técnica de relajación, salir de la rutina, y sobre todo dormir bien. Dirás que me ha faltado el comerse cinco piezas de fruta al día, aunque de eso te hablo en otro post.

Todos tenemos un ritmo biológico de vigilia y sueño, y su finalidad es el restablecimiento de todos los sistemas de equilibrio que posee el organismo así como la consolidación, organización y eliminación de toda la información que hemos procesado. En contra de lo que pensamos, el sueño no es igual a inactividad ya que el sistema nervioso sigue trabajando, así que no podemos decir que todo sueño es descanso, ni que el descanso se consigue a través del sueño.

Que recordemos o no un sueño, depende de la fase en la que despertemos, si despertamos en la fase REM, es posible que recordemos lo que hemos soñado, aunque es posible que soñemos durante toda la noche y al despertar no recordemos nada. La duración de los sueños oscila entre 90 y 120 minutos en adultos y alrededor de 8 horas en niños.

La forma en que soñamos también depende de nuestra personalidad. La gente más imaginativa tiene los sueños más vivos y realistas, mientras que las personas más cerebrales y menos imaginativa tienen sueños más vagos y poco precisos, son los que menos suelen recordar lo que han soñado.

Aparte de la explicación biológica, los sueños también tienen un componente psicológico, social y vivencial, aunque no existen interpretaciones generales válidas para todo el mundo, un factor importante para la interpretación de un sueño es cuando se repite, ya que puede poner de manifiesto situaciones de estrés, conflictos personales, de la infancia o pueden ser situaciones emocionalmente positivas que revivimos en nuestros sueños.

Los sueños pueden ser una fuente de conocimiento personal, ya que en los sueños podemos tener una interpretación de nosotros mismos que no tenemos de una manera tan consciente en la vigilia. También podemos interpretar de forma diferente cómo apreciamos a los demás y las circunstancias que nos rodean. A veces los sueños nos ayudan a ver cosas de las que no hemos sido conscientes estando despiertos.

El contenido de los sueños tiene un punto con la realidad, porque todas las imágenes y contenidos que tenemos las hemos procesado del mundo real, aunque en los sueños se mezclan elementos del pasado y del presente sin estar la lógica presente, por lo que es nuestra imaginación la que desempeña un papel importante.

Para soñar cosas bonitas nada mejor que una almohada que guarde tus sueños.

Poder dormir plácidamente depende en gran medida de nuestro equipo de descanso. Elegir el colchón, la base, la almohada, incluso las sábanas adecuadas puede ser un antes y un después en nuestro bienestar diario.

¿Sabrías elegir la mejor almohada para ti?

Es preciso saber que, cuando nos acostamos, la columna vertebral debe quedar recta, desde el comienzo de las cervicales hasta la cadera. Es necesario siempre dormir usando almohada para que nuestros músculos descansen y se relajen. En esta zona hay una gran cantidad de ligamentos, articulaciones y músculos que se van tensionando durante el día, por eso es vital que se relajen durante las horas de sueño. Si no es así, al levantarnos tendremos molestias que nos pueden hacer pasar una jornada complicada.

 

¿De qué materiales están hechas las almohadas?

[Fibra], cómoda, fresca y transpirable. La fibra permite que la circulación del aire favorezca la absorción de la humedad.

[Viscoelástica], se adapta a la forma de la cabeza y es termo sensible. Es decir, que proporciona un apoyo perfecto a la nuca y sirve para descansar por completo la zona cervical.

[Látex], suave y agradable, su estructura interna de células abiertas permite más ventilación.

 

¿Es importante la postura en la que duermo a la hora de elegir una almohada?

Por supuesto que sí. Se recomienda un grado de dureza y firmeza diferentes según la posición en la que dormimos.

[Boca abajo] Se recomienda que sea blanda y fina porque las que son demasiado duras dificultan la respiración o aprietan la garganta. Es preciso que la almohada permita a la cabeza quedar alineada con el cuerpo. Hay que decir que esta forma de dormir no es la más recomendable.

[Boca arriba] Una almohada con un grosor y una firmeza intermedios es la más adecuada, ya que la parte de la cabeza que se apoya es la nuca y las cervicales necesitan reposar sin problemas.

[De lado] Si elegimos una almohada muy dura estaremos forzando el cuello y haremos que quede excesivamente levantado. Si es demasiado blanda el cuello “caerá” y no se podrá alcanzar la alineación de la columna recomendada. Por lo tanto, una intermedia es la correcta.

 

 Al igual que cuando compramos otro componente de nuestro equipo de descanso, cuando compramos una almohada también necesitamos de un periodo de adaptación. Al principio el cambio puede parecer un error, ya que nuestro cuerpo lleva años adaptado a la antigua almohada, y podemos sufrir dolores en la zona de las cervicales, pero una vez adaptados, nos daremos cuenta que no podemos pasar sin nuestra nueva almohada.

 

Cabe destacar también que una almohada tiene un tiempo útil de duración. Entre dos y tres años es lo máximo que se puede usar, pasado ese periodo de tiempo es necesario comprar una nueva.

 

 Nuestro consejo, compra una almohada que te haga soñar cosas bonitas.

 

 

 

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