La renovación del colchón es algo que se suele posponer porque se considera que no es algo prioritario, ¿realmente  lo crees?

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, por lo que el colchón en el que descansas cada noche tiene que ser lo más cómodo posible para ti. Seguro que has oído decir que “para gustos los colores”, pues con el colchón pasa algo parecido, a cada persona le gusta un tipo de firmeza diferente, más duros o más blandos. Los materiales también influyen en la elección, muelles, látex o viscoelásticos. Así mientras los colchones viscoelásticos tienen una acogida de gran confort y son de firmeza media, los colchones de muelles suelen tener una firmeza más alta, y son ideales para personas que sufran de dolores musculares.

Cuando el colchón no se adapta a ti, no es a tu gusto o preferencia, hace que no te sientas cómodo, siendo normal que te despiertes porque sientas presión en ciertas zonas del cuerpo, o porque lo notas demasiado blando y no mantenga la horizontalidad tan recomendada para dormir.

Los colchones tampoco deben de transmitir calor ni frio. Se suele decir que el viscoelástico tradicional da más calor que el muelle, cosa que hoy en día no es cierta, ya que hay diferentes tejidos como es el Outlast, que absorbe el calor corporal y lo libera cuando hace frio, o el sistema Innogel , que aporta frescor y suavidad liberando partículas de gel, que rompen con este viejo mito del viscoelástico.

¿No crees que pasar una noche sin interrupciones no tiene precio?

Dormir las 7 u 8 horas recomendadas es primordial para la salud. Las clínicas del sueño nos recuerdan cada día que cuidar de descanso ayuda a la regeneración del cuerpo, mejora la memoria, reduce el estrés, mantiene el corazón sano, mantiene la forma física, controla el peso corporal, aumenta la creatividad, mejora el humor y la concentración, además disminuye el riesgo de contraer enfermedades como la diabetes o el alzheimer.                                  

 

 

Si tienes ronquidos muy intensos que de pronto se interrumpen, y a la mañana siguientes tienes un sueño que no te deja realizar las actividades diarias con normalidad, puede ser que sufras de apnea del sueño.

La apnea del sueño es una interrupción de la respiración de unos 10 segundos mientras dormimos, y sucede al menos 5 veces por hora de sueño. Se conoce que el deterioro muscular de la zona del cuello y la faringe son los causantes de este síndrome que impide el paso normal de aire a los pulmones.

A causa de esta disfunción se pueden producir unos 400 micro despertares por la noche, lo que causa un estado de cansancio diurno que puede dificultar el día a día.

Hay varios factores que pueden favorecer que se produzca la apnea del sueño, el sobrepeso, tomar sustancias relajantes como alcohol o ansiolíticos, y la herencia genética.

Test de la apnea del sueño

1. ¿Te sientes cansado por las mañanas aunque hayas dormido toda la noche?

2. ¿Sueles roncar de manera habitual con ruidos fuertes?

3. ¿Alguien ha notado que mientras duermes tus ronquidos y respiración se entrecortan?

4. ¿Tienes falta de concentración, te falla la memoria y tienes mal humor durante el día?

Si tus respuestas son afirmativas puede que sufras apnea del sueño o de algún otro trastorno y deberías consultarlo con tu médico.

La apnea del sueño es una enfermedad crónica que se puede mitigar si tenemos en cuenta algunas recomendaciones cuando dormimos. Se recomienda dormir de lado, ya que boca arriba la garganta quedaría más obstruida, y elegir el equipo de descanso adecuado.

Una almohada que alivie la presión en la zona cervical, y favorezca la postura alineada y natural del cuerpo, favorecerá al flujo continuo y fluido de aire, lo que nos ayudará a tener un sueño más reparador.

 

 

La dieta mediterránea, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no es tan solo un modelo nutricional sino un estilo de vida. Es lo que comemos y cómo lo comemos.

Ya son conocidas las excelencias de la dieta mediterránea, y es que ha sido reconocida científicamente como una de las más saludables de todas las existentes a nivel mundial, por lo que algunos aspectos de esta dieta están siendo introducidos en otros países. La ingesta diaria de fruta y verdura se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y otras muchas enfermedades.

A grandes rasgos la dieta mediterránea consiste en comer menos carne, menos huevos y lácteos, y comer más pescados, legumbres, frutos secos, cereales, frutas, verduras y aceite de oliva.

Las modalidades preferentes de preparación de los alimentos son;

1. En crudo, lo que permite mantener las propiedades de mayor interés de las frutas y verduras.

2. La cocción lenta en agua o caldos (hervido/al vapor), que consiguen aumentar la digestibilidad.

3. En fritura, a la plancha o salteado en aceite de oliva.

4. Asados para carnes y pescados

Pero, ¿cómo afecta la dieta mediterránea en el descanso?

Hoy en día sabemos que algunos neurotransmisores, mensajeros químicos entre las neuronas y las hormonas relacionadas con los ciclos del sueño, dependen de ciertos nutrientes provenientes de los alimentos.

El estilo de vida actual nos aleja de la tradicional dieta mediterránea, lo que está provocando que cada vez haya más trastornos del sueño asociados a la alimentación. Las comidas copiosas ricas en grasas (embutidos, quesos curados, salsas, frituras) pueden producir acidez de estómago, perjudicando la calidad del sueño. Igualmente se deben evitar comidas ricas en especias y acostarse inmediatamente después de comer.

Lo ideal son las cenas ligeras con alimentos que favorezcan la digestión y nos ayuden a relajarnos. Los alimentos ricos en triptófano como el plátano, la avena y la leche caliente ayudan a disminuir el nerviosismo y el estrés. También son recomendables la alcachofa, el calabacín, el espárrago, la papaya y los alimentos integrales.

 

Según la OMS, más del 60% de la población mundial realiza poca actividad física.

Hacer algún tipo de ejercicio físico es una necesidad, ya que nos va a librar de padecer muchas enfermedades. Conviene hacer ejercicio de forma regular y moderadamente de acuerdo a nuestras circunstancias y condiciones personales. La actividad física protege nuestra salud mental, nos relaja y nos da una gran sensación de bienestar general favoreciendo así que durmamos mejor por la noche.

Mucha gente piensa que hacer ejercicio físico es hacer una competición deportiva y esto le va a suponer mucho esfuerzo. La realidad es que basta con caminar 20 ó 30 minutos al día a un buen ritmo, nadar a braza durante 30 minutos dos veces a la semana , hacer jogging sin sobrepasar los 15 minutos diarios o simplemente bailar o hacer las labores domésticas lo que nos va a proporcionar una serie de beneficios como son;

1. Ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad. Ayuda a mantener el peso ideal.

2. Fortalece y da flexibilidad a los músculos y a las articulaciones.

3. Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

4. Incrementa la masa y el tono muscular. Ofrece resistencia a la fatiga.

5. Favorece la salud ósea reforzando el papel del calcio.

6. Mejora el tránsito intestinal.

7. Mejora el sistema inmunológico aumentando las defensas.

8. Regula las tasas de azúcar y colesterol en sangre. Regulariza la tensión arterial.

9. Sube la vitalidad. Proporciona más energía y capacidad de trabajo.

10. Combate el estrés, la ansiedad y la depresión.

11. Potencia la autoestima y la autoimagen.

12. Ayuda a conciliar el sueño.

13. Estimula la liberación de endorfinas, las hormonas de la felicidad.

¿Cuáles son las actividades deportivas que favorecen el sueño?

La mejor manera de dormir bien es mantenerse activo durante el día y llegar así cansado a la noche. Lo ideal es hacer ejercicio unas 5 ó 6 horas antes de acostarse. Hay dos tipos de ejercicio, el aeróbico y el no aeróbico. El aeróbico, o también llamado ejercicio de cardio, es una actividad intensa y continua que dura más de 10 minutos que nos hace respirar fuerte, nos hace sudar y aumenta el ritmo cardiaco. El maratón, el ciclismo y la natación corresponden a este tipo.

Los ejercicios no aeróbicos son de corta duración y muy intensos, como las pesas o el sprint.

Las mejores actividades que favorecen el sueño son las aeróbicas, ya que trabajan la masa muscular sin hacer esfuerzos violentos. Así que la marcha, correr, saltar a la comba, bailar, hacer bici, nadar, yoga o taichí te pueden favorecer a tener un sueño reparador.

Dormir sobre un colchón que se adapte a tu peso, altura y posición favorita, es imprescindible para sentirte activo y lleno de energía.

El colchón de la Línea Sensaciones, Armonía Plus, nos ofrece un alto grado de firmeza y confort, ideal para personas deportistas que buscan un soporte ideal para relajar los músculos y las articulaciones después del entrenamiento físico.

 

 

 

A veces mantener nuestro dormitorio en silencio no depende solo de nosotros. Los ruidos ambientales como el de los coches, el tráfico aéreo, el ferrocarril, las obras públicas o el vecindario hacen que nuestro descanso no sea todo lo reparador que debiera.

El ruido ambiental produce en nuestro cerebro micro despertares que pueden ser de dos tipos, los awakenings, cuando nos despertamos por breves segundos y los arousals, cuando sin despertarse pasamos de un sueño más profundo a otro más superficial.

Incluso los niveles de ruido bajos afectan aumentando la actividad cerebral, los movimientos autónomos del cuerpo, la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la presión sanguínea, entorpeciendo de esta manera llegar a las fases más profundas del sueño y despertar teniendo la impresión de no haber tenido un sueño reparador.

El ruido blanco como terapia para dormir

Actualmente se habla del ruido blanco como terapia ideal para dormir, pero ¿en qué consiste el ruido blanco? Es el sonido formado por todas las frecuencias sonoras existentes, sin que se repitan, ni que sobresalga ninguna en especial. Es un sonido bastante similar a la lluvia o al ruido del mar, y al formarse un muro sólido de frecuencias, ningún otro ruido ambiental puede entrar para perturbar nuestro sueño. El ruido blanco es el favorito como terapia para conseguir dormir sin interrupciones. Seguro que más de una vez te has quedado dormido viendo la televisión cuando tiene un volumen moderado, pues este es un ejemplo de ruido blanco.

 

Aún no hay estudios suficientes para asegurar que el ruido blanco es una terapia efectiva para dormir, y lo que defienden las clínicas del sueño es mantener una buena higiene del sueño y llevar una vida saludable haciendo ejercicio regularmente y cuidar la alimentación. También aconsejan, utilizar tapones de goma espuma que evitan estar expuesto a los ruidos ambientales, pero si te permiten oír ruidos como el despertador o el llanto de un niño.

 

Dormir bien es necesario para que nuestro organismo funcione adecuadamente. La falta de sueño está relacionada con muchas condiciones de salud, y no prestarle atención puede traer problemas físicos y mentales que pueden condicionar la calidad de vida. El estrés y la ansiedad están a la orden del día y es difícil encontrar un momento para la relajación. Además del estrés laboral, los compromisos sociales y el querer llegar a todo, hacen que nuestro sistema nervioso esté siempre en alerta, lo que nos impide llegar a la noche lo suficientemente relajados para poder tener un sueño de calidad.

Técnicas de relajación antes de dormir

Hay algunas técnicas sencillas de relajación que puedes hacer antes de acostarte para ayudarte a lidiar con el insomnio.

Lo primero es crear un ambiente propicio sin ruidos, estar cómodos y poner un poco de música relajante para concentrarnos. Ponerse en una postura cómoda, tumbado o sentado, lo importante es que no sea una postura forzada.

1. Ejercicios de respiración. Inspira lenta y profundamente e imagina el recorrido que el aire hace a través de tu cuerpo. Cuando el aire llegue al abdomen intenta aguantar la respiración 3 o 4 segundos. Expira expulsando el aire despacio, contando hasta 5. Repite este ejercicio durante unos minutos y notarás que tu cuerpo va entrando en estado de relajación.

2. Hazte un masaje. Masajea tu cuero cabelludo con movimientos circulares desde la frente hacia la nuca. En 5 minutos sentirás que te sientes más sosegado. Puedes pedir ayuda a que te den el masaje si hay zonas a las que no llegas.

3. Mueve tus manos y tus pies. Mueve tus manos hacia arriba y hacia abajo, también hacia los lados y haciendo círculos. Haz lo mismo con tus pies. En poco tiempo vas a ver que es un ejercicio de lo más relajante.

Estas técnicas de relajación no sirven si no cuidas tu alimentación, te ejercitas durante el día y mantienes alejados los dispositivos electrónicos por lo menos dos horas antes de irte adormir.

Dormir en el equipo de descanso que mejor se adapta a tu morfología y a tus preferencias es esencial para que tu sueño sea de calidad y sin interrupciones.

 

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