Las mujeres duermen menos y son más propensas a tener trastornos del sueño que los hombres. Si lo aconsejable es dormir siete u ocho horas cada noche, las mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 60 años duermen de promedio seis horas y cuarenta y un minutos, además las mujeres tienen más problemas para dormirse y mantenerse dormidas.

La calidad del sueño de una mujer es determinante para su calidad de vida. Un sueño insuficiente conlleva somnolencia, problemas de concentración, sube el riesgo de tener accidentes, hay un mayor riesgo de contraer enfermedades y de aumentar de peso.

Estudios han demostrado que hay problemas del sueño específicos de mujeres. Trastornos del sueño asociados al ciclo menstrual, al embarazo, la lactancia y la menopausia son muy comunes.

1. Ciclo menstrual; los distintos cambios hormonales durante este ciclo repercuten en el descanso. El ciclo menstrual suele durar cinco días, durante los cuales el sueño es menos reparador que el resto del mes. Después del sangrado otro óvulo empieza a madurar en el ovario, aproximadamente hasta el día 12. Durante los días 13 y 14 el óvulo es liberado, y el ciclo continúa hasta el día 28.

En estas dos semanas, en los días 19 y 22 suben los niveles de progesterona a sus niveles más altos, descendiendo después rápidamente, lo que hace que en este tiempo se duerma peor. Por último, en los días del 22 al 28 tiene lugar el síndrome premenstrual con síntomas como hinchazón, dolor de cabeza, irritabilidad, calambre abdominales, y trastornos del sueño como insomnio o sueño fragmentado e hipersomnia, excesiva somnolencia diurna.

2. Embarazo y lactancia; Si durante la gestación la mayoría de mujeres afirman que necesitan dormir más, en el último trimestre suelen tener problemas para dormir, reduciendo así la calidad del sueño. Varios estudios afirman que en esta etapa se producen alteraciones en los patrones del sueño, se reducen la cantidad de ondas lentas (sueño profundo) y se incrementan los despertares nocturnos.

Las dificultades que tienen en dormir en ciertas posiciones, además de otras causas como los calambres, dolor de espalda, ardor  de estómago, los movimientos del feto y el aumento de las ganas de orinar hacen que las horas de sueño no sean todo lo reparadoras que deberían.

Después del nacimiento del niño, el estrés físico del embarazo que afecta al sueño es reemplazado por las demandas de la lactancia. El horario de mamar varias veces por noche incrementa los despertares nocturnos.

Se recomienda que durante el embarazo la mujer se preocupe de obtener un sueño reparador y suficiente, lo cual se logra manteniendo horarios regulares para levantarse y acostarse, cuidar el ejercicio, la alimentación y practicar alguna técnica de relajación.

3. Menopausia; con la retirada del ciclo menstrual, la mujer sufre cambios hormonales, disminuyen los estrógenos y la progesterona lo que afecta a la cantidad y calidad del sueño. Uno de los síntomas más comunes son los sofocos, sensación de calor que afecta a la cara y al pecho. Si los sofocos ocurren por la noche, es normal que la mujer se despierte, disminuyendo así la calidad del sueño. Otros síntomas de la menopausia son los cambios de ánimo que pueden derivar en ansiedad o depresión y consecuentemente problemas de insomnio.

Mantener hábitos saludables, como es cuidar la alimentación, mantenerse activa, cuidar el peso, y  practicar alguna técnica de relajación para mantener alejado el estrés, pueden hacer que esta etapa sea más llevadera.

 

 

El colchón debe de ser lo más cómodo que hay en la casa por el tiempo que pasamos en él, (un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo). Los colchones de mala calidad están relacionados con dolor de espalda y articulaciones. Un mal descanso puede provocar problemas en nuestro metabolismo como insomnio, metabolismo lento, o alteración en el sistema inmunológico. Un buen sistema de descanso (colchón, base y almohada), es la solución para mejorar la calidad del descanso.

Cuando nos disponemos a comprar un nuevo equipo de descanso, nos asaltan las dudas entre tanto tecnicismos. ¿Existe el colchón perfecto?, la verdad es que no, cada persona se adaptará a un colchón según su fisonomía, no hay que olvidar que la sensación de confort es subjetiva y varía de una persona a otra.

A continuación te damos cinco puntos a tener en cuenta a la hora de comprar tu colchón ideal.

1. Cambia tu colchón cada 8 o 10 años. La vida máxima de un colchón es de 10 años. Sin embargo, no todos los colchones alcanzan esta durabilidad, pues también depende del uso que se le dé, de la calidad de los mismos, o de los materiales que lo forman e incluso de las características de las personas que lo utilizan. Asegúrate de que el colchón que vas a utilizar a diario, sea el que mejor se adapte a ti.

2. Reemplaza la base cuando adquieras tu nuevo colchón. La base aporta un 30% de firmeza al conjunto del equipo de descanso, mientras que el colchón aporta el 70% restante.

Lo recomendable es elegir primero el colchón y después la base, ya que dependerá del tipo de colchón que compremos, que nos decantemos por una estructura u otra. Que el colchón sea más o menos transpirable es un factor determinante a la hora de elegir la base, así los colchones de muelles ensacados son los que más transpiran y aceptan toda clase de bases, mientras los colchones viscoelásticos son los que necesitan un plus de aireación.

3. Busca sobre todo el confort. Colchones con más firmeza, firmeza media o blanda, muchos lo tienen claro cuál es su preferencia, pero si tú no lo tienes claro lo mejor es que te pongas en manos de nuestros comerciales, ellos te asesorarán sobre qué colchón elegir dependiendo de tu postura al dormir, tu morfología o peso.

4. Elige una almohada apropiada. Es preciso saber que cuando nos acostamos, la columna vertebral debe quedar recta desde el comienzo de las cervicales hasta la cadera. Es muy recomendable dormir con almohada para que nuestros músculos descansen y se relajen. En esta zona hay una gran cantidad de ligamentos, articulaciones y músculos que se van tensionando durante el día, por eso es vital que se relajen durante las horas de sueño.

5. Tiempo de adaptación. Tras muchos años durmiendo en el colchón antiguo nuestro cuerpo necesita un tiempo de adaptación a la nueva firmeza y materiales. Es normal que al principio extrañemos la cama, pero en unos días estaremos encantados de conseguir un sueño de calidad.

Colchón Armonía de la Línea Sensaciones. Ideal para el descanso más exigente.

 

Aunque creamos que el estrés y la ansiedad es tema de adultos, el día a día de los niños puede ser tan agotador como el de sus papás. La escuela, las horas extraescolares, las relaciones con otros niños, pueden alterar la tranquilidad y hacer que las emociones de tu pequeño se disparen provocando desasosiego y problemas para conciliar el sueño por la noche.

Saber qué hacer cuando llegan estos momentos puede ser de gran ayuda para el niño, ya que aprenderá a gestionar sus emociones en situaciones de estrés, lo que le reportará muchos beneficios a lo largo de su vida. Llegar a la noche con un estado de tranquilidad que favorezca el descanso es más fácil si se siguen algunas prácticas de relajación muscular y psicológica.

Técnicas de relajación

1. Respiración profunda

La respiración profunda es una técnica muy simple pero muy efectiva a la hora de regular los niveles de estrés. El ritmo cardiaco y la presión sanguínea disminuyen, consiguiendo una sensación de tranquilidad y paz entre nosotros mismos y lo que nos rodea. La técnica es muy simple, así que el niño no tendrá dificultad para hacerla;

a) Inspirar profundamente, durante 8 segundos

b) Aguantar la respiración, 3 segundos

c) Soltar el aire despacio, en 10 segundos

Repetir el ejercicio hasta que el niño se encuentre relajado.

2. Relajación muscular progresiva

Esta técnica es ideal para liberar estrés. Se trata de tensar y relajar distintos grupos musculares.

a) Cara, explica al niño que contraiga la cara como si oliera algo raro para después relajarla. Hay que realizar el ejercicio tres veces.

b) Mandíbula, hacer como si se mordiera algo muy fuerte para después relajar esta zona. Repetir tres veces.

c) Brazos y hombros, haz que el niño estire los brazos delante de él todo lo que pueda, después tiene que estirar los brazos por encima de él, hasta llegar lo más alto posible. Luego hay que relajar los brazos y dejarlos caer a ambos lados del cuerpo. Repetir tres veces.

d) Pies y piernas, pide al niño que estando de pie apriete lo más que pueda los pies contra el suelo como si intentara enterrar sus dedos en la arena de la playa. Tiene que hacerlo hasta que sienta el esfuerzo en las piernas. Después hay que relajarse y repetir el ejercicio tres veces.

3. Ejercicio diario

Salir a la calle, jugar, andar, nadar, saltar, es una forma de relajación muy natural y muy efectiva. Haz que tus hijos ejerciten sus músculos diariamente para poder relajarse por la noche.

4. Risas y abrazos

Son la mejor forma de dejar el estrés de lado. Ríe y abraza a tus hijos para que se sientan protegidos y dejar así los niveles de estrés a un lado.

 

 

 

En estas fechas navideñas y con la entrada del nuevo año nos replanteamos cosas como qué propósitos hemos conseguido este año que se va, y qué esperamos para el nuevo año que entra.

Salud, dinero y amor son las tres cosas que todos esperamos tener, y aunque las dos últimas dependen de ti y del destino :), sí que podemos contribuir a que te sientas más saludable el año que entra llevando a cabo una serie de consejos sobre tu descanso y que características debe tener el colchón perfecto para ti.

Estos días de ajetreo por las compras navideñas, las comidas abundantes, el dormir a deshoras, cenas familiares con los cuñados :), etc. Nos puede provocar que nos sintamos más cansados de lo normal y que incluso deseemos  volver a la rutina diaria y sobre todo a la nocturna.

Intentar dormir las horas recomendadas, cuidar un poco nuestra alimentación y la ingesta de alcohol, y practicar un deporte moderado, puede salvarnos de pasar unas fiestas no tan felices como nos gustaría.

Por supuesto, las horas que dedicamos al descanso son esenciales para reponernos física y mentalmente. Si tenemos un colchón que no cumple unos requisitos básicos que nos permita un descanso continuo y reparador, tendremos un gran problema para conseguir sentirnos bien y llenos de energía al día siguiente.

Las características del colchón perfecto:

1. El colchón debe de ser firme, no debe de ser ni demasiado duro ni demasiado blando. Al acostarnos sobre el colchón nuestro cuerpo no debe de sufrir ninguna presión que a lo largo de la noche nos incomode y nos desvele.

2. El colchón debe de ser homogéneo y sin hundimientos. Un colchón demasiado blando no respetaría la curvatura natural de nuestro cuerpo, lo que nos obligaría a adoptar posturas inadecuadas que nos provocarían algún tipo de dolor o malestar muscular.

3. El colchón debe de ser adaptable. Unas cualidades óptimas de firmeza y suavidad son las que proporcionarán la sensación de confort que tanto deseamos.

4. El colchón debe de ser transpirable. La ventilación es fundamental para nuestro confort y para el mantenimiento de las propiedades del colchón. Los actuales sistemas de célula abierta hacen que todos los colchones, incluso los viscoelásticos y los de látex tengan la transpiración adecuada. Huye de los colchones que no cumplen las garantías de calidad, para que tu descanso sea perfecto.

 

Cuando nos levantamos por la mañana  a veces se nos hace cuenta arriba pensar todo lo que nos queda por delante, el trabajo, los niños, las labores domésticas, etc. Esa falta de energía solemos pensar que se debe al desgaste de la semana. El cúmulo de días haciendo la misma rutina puede pasar factura a nuestro rendimiento, a nuestra motivación e incluso a nuestras defensas. No cumplir con las horas de sueño recomendadas y dormir sobre un colchón que no se adapta a nuestras necesidades por características, o porque ya lo tenemos durante muchos años y está deformado, pueden ser las principales causas de nuestro cansancio.

De la misma forma que un deportista debe descansar para rendir más, todos necesitamos hacer una pausa en nuestras actividades diarias para salir de la rutina, llenarnos de energía haciendo cosas nuevas, y así volver con más motivación y energía a nuestras obligaciones. Acompañar esto con un descanso adecuado por las noches, hará que nos sintamos mejor física y mentalmente.

5 cosas que puedes hacer para llenarte de energía.

1. Rompe con la rutina. No hay nada más aburrido que tener el día programado con actividades que “debes” de hacer. Piensa qué te gustaría y llévalo a la acción. Ve al teatro, apúntate a ese taller de fotografía que siempre quisiste hacer, escucha tu música favorita, embárcate en nuevos proyectos empresariales, todo sirve para sentirse más vivo.

2. Práctica algún deporte. No se trata de que ganes medallas ni que corras maratones, simplemente muévete, sé activo, ejercita tus músculos, eso hará que te sientas repleto de energía durante el día y por la noche dormirás plácidamente sin interrupciones.

3. Cuida tu alimentación. Come de forma saludable, evita los alimentos de tipo industrial y elige los alimentos frescos y de temporada. Te resultará increíble los cambios que experimentará tu cuerpo con este sencillo paso.

4. Respeta tus horas de sueño. Dormir entre 7 y 8 horas es lo recomendado para que a la mañana siguiente nos sintamos revitalizados.

5. Invierte en tu equipo de descanso. Una base y un colchón que están deteriorados por el uso, pueden hacer que nos sintamos sin energías e incluso doloridos a la mañana siguiente ya que no favorecerá  a nuestro correcto descanso. En Centros Sueños y Factory descans te lo ponemos fácil, te ofrecemos colchones de última generación a precios increíbles.

 

 

 

Seguro que conoces los molestos síntomas de la tortícolis. Cuando se inflaman los músculos del cuello apenas podemos movernos sin parecer un robot.

 

Las causas pueden ser muy variadas, desde un movimiento brusco del cuello, una mala postura al dormir, estrés, etc.

¿Qué puedes hacer para dormir sin este dolor de cuello tan molesto y cómo prevenirlo?

1. Dormir con la almohada y el colchón adecuados. Es fundamental que las firmezas del colchón y de la almohada sean lo más homogéneas posible. Que el cuerpo esté alineado a la hora de dormir es fundamental para que no tengamos el desagradable dolor de la tortícolis al día siguiente. Si el colchón que tenemos es viejo, puede ser que haya perdido la firmeza original, lo que puede hacer que durmamos en posiciones incómodas que no favorecen nuestro descanso. Del mismo modo la almohada debe favorecer la relajación del cuello y cabeza, y estar en armonía con el colchón para que nuestro descanso sea perfecto.

2. La postura en la que dormimos también es importante. Lo que queremos cuando sufrimos de dolor es que nuestro cuello esté lo más relajado posible. La mejor postura para aliviar nuestros males será dormir de lado, en posición fetal. Debes evitar dormir boca abajo, ya que esta postura es la más desaconsejable para mantener nuestra columna vertebral recta.

3. Realiza periódicamente ejercicios para fortalecer y tonificar los músculos del cuello.

a) En primer lugar haz un estiramiento lateral. Intenta poco a poco y muy lentamente tocar el hombro con la oreja, ejercitando este movimiento en ambos lados.

b) Haz rotaciones de izquierda a derecha, pero parándote en el centro.

c) Para terminar, flexiona el cuello hacia delante, tratando de aguantar un poco la posición.

d) Repetir estos ejercicios varias veces al día, para sentir mejoría.

4. Relajarte antes de irte a dormir y cuidar que el dormitorio tenga las condiciones idóneas para descansar (sin ruidos, temperatura adecuada, oscuridad), harán que te olvides de tu dolor de cuello.

 

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